El presidente de Uruguay, José Mujica, sueña con empresas manejadas por sus trabajadores, sin patrones, paralelas a las compañías tradicionales. Además de la experiencia de autogestión, es el mecanismo para enfrentar reclamos obreros desmedidos, fundados en la expectativa de un gobierno presidido por un tupamaro.
En una tarde del invierno de 2008, el entonces senador José Mujica reflexionaba en su despacho sobre las opciones políticas del Uruguay, la presión para que asumiera el desafío presidencial y las dificultades que tendría el gobierno que sucediera al que había vivido un período de bonanza inusual.
Habíamos hablado más de dos horas sobre todo eso, típicos insumos para un periodista, cuando en la puerta de su despacho, mientras me despedía, le pregunté: “¿Y qué es lo que lo inclinaría a aceptar ese desafío? ¿Para qué quisiera ser presidente?” Se pasó la mano por la cara y con un entusiasmo que no había expresado en toda la charla previa, me dijo: “Para impulsar empresas gestionadas por sus propios trabajadores; eso me impulsaría, ver eso…”.
Volvió al escritorio, canceló una reunión y le dijo a su secretaria María que no llegaría a una recepción de una embajada, pero que avisara a otra gente que sí iría, aunque tal vez llegara un poco tarde. Se quedó una hora más hablándome de eso, con paréntesis para referencias a otros asuntos y comentarios varios.
Capitalistas y socialistas
En diciembre de ese año, cuando el Congreso del Frente Amplio ya lo había elegido precandidato presidencial pero también había habilitado a Danilo Astori para competirle en la interna de junio de 2009, lo fui a entrevistar en su chacra de las afueras de Montevideo. Repasamos todos los temas de gobierno, y otra vez el tramo en que demostró más energía fue cuando habló de este sueño. “Tenemos un capitalismo machete y la otra alternativa es la que plantean los fósiles socialistas, que creen que todo va a ser una oficina pública. ¡Estamos cercados por dos fósiles!”, dijo mientras se desabotonaba la camisa por el calor que hacía dentro de la modesta casa, y así el exguerrillero dejaba ver heridas del tiempo.
Sobre las posibilidades de socialismo, fue tajante: “Al tipo que es socialista a cara de perro, bueno m´ hijo, que se libere, porque el problema es generar recursos. Enfrente la gestión. Juéguesela. Y haga empresas de carácter socialista con sus iguales… pero rómpase y participe del mercado”. Seguramente hice algún gesto como de no creer demasiado en ese camino, porque sin repregunta ni comentario algunos, siguió con su razonamiento “¿Usted me dice que eso no es posible? Pero es lo que venimos peleando. ¿Qué se cree que es la fábrica de vidrio? Ah, pero no con ese socialismo de burócratas del que dice quiere ser empleado del Estado”.
Autogestión in situ
Pasó el tiempo y Mujica ganó la presidencia, la cual asumió el 1º de marzo de 2010, con mucha expectativa generada, un discurso conciliador con la oposición, con la mano tendida para acordar sobre políticas de Estado, y con la aclaración de que está dispuesto a rebajar sus propuestas para lograr un consenso amplio. Y en su primer discurso ante una multitud de militantes, ya con la banda presidencial puesta, habló de este objetivo autogestionador cuando expresó que espera que los obreros se junten para “fundar empresas autogestionadas para demostrarse que los trabajadores son capaces de mandarse a sí mismos”. Si el ejemplo que usa Mujica para mostrar el camino que quiere impulsar ese proceso de emprendimientos obreros es la fábrica de vidrio, hay que conocerlo por dentro.
La empresa está en el Parque Tecnológico Industrial (PTI) del Cerro, un predio de la intendencia de Montevideo que destinó para apoyar emprendimientos pequeños o medianos. El barrio está feo, desmejorado y la imagen inicial del PTI no es la mejor, ni la que uno puede asimilar a un “parque tecnológico”. Edificios viejos, vidrios rotos, señas de heridas del tiempo, desgaste... feo. Al final del camino está Envidrio, la más grande del área y bastante prolija en su exterior y en el interior de su planta. Lleva dos años y medio de producción.
Sueños obreros
Envidrio es una empresa creada por exobreros de la fábrica de vidrio que tenía Cristalerías del Uruguay y que cerró en 1999, recuerda Daniel Placeres, que era obrero de aquella planta y es militante del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), como Mujica, y uno de los directores de Envidrio. Para Mujica, es un amigo y un referente de la autogestión.
laceres fue uno de los líderes de aquella ocupación sindical que duró 407 días, la cual terminó con rendición dolorosa para los trabajadores, que no encontraron un préstamo para comprar la planta y hacer su propio emprendimiento. Mujica le dio un lugar para vivir con su familia en un rincón de la chacra. Ahí se fue a criar gallinas para vender huevos en la feria. Y a esperar…
Otro referente de aquella ocupación, Daniel García, había puesto un almacén familiar pero se quebró en la crisis del 2002 y se fue a vivir a Minas, a unos cien kilómetros de la capital; vendió diarios, levantó quiniela, y también esperó.
Lo mismo les sucedió a muchos de los 220 trabajadores de la fábrica del Buceo. Medio centenar se jubiló y otros empezaron a buscar nuevos rumbos. Varios siguieron esperando. Y cuando el Frente Amplio llegó al gobierno en las elecciones de 2004, vieron una oportunidad en el apoyo del gobierno de la izquierda. Pero se precisaba más que respaldo.
Ejemplo de autogestión
La solución fue posible porque el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dispuso un “préstamo” de casi US$4.000.000. ¿Cómo se pagaba eso? Con “transferencia metodológica de conocimiento”, que al final se limitó a viajes de cooperativas uruguayas a Caracas para contar la experiencia de autogestión.
El préstamo fue en realidad una donación. Además, el estatal Banco de la República (Brou) prestó el resto (U$S3,3 millones) y la intendencia de Montevideo cedió el terreno. Los trabajadores hicieron una cooperativa que tiene el 100% de las acciones de Ebigold S.A., nombre oficial de Envidrio. Hay un directorio, una comisión interna y coordinadores de área.
¿Por qué si Cristalerías tuvo que cerrar aquella planta y le convenía importar envases de vidrio, ahora aparece como viable una fábrica de esos productos? Hay explicaciones de costos. La actual empresa no paga alquiler de terreno ni de local, tiene beneficios municipales, recibió una donación millonaria, con fundamento político ideológico, y obtuvo un crédito del Brou en condiciones poco comunes (con un período generoso de gracia y cuotas de US$5.000 mensuales).
Es curiosa la política comercial concentrada en un cliente que es Cristalerías, la empresa que los echó en 1999 y que fabrica envases de plástico e importa los de vidrio. Ahora tienen la oportunidad de producir botellas para leche que impulsa un tambo dirigido por un empresario decidido a respaldar al gobierno.
Cuando visité la planta estaban fabricando envases para vermouth o grapa, mientras en un depósito tenían botellas para cerveza brasileña, exportadas también a través de Cristalerías. Se nota que precisan más inversión porque gran parte de las botellas de vidrio permanecen al aire libre, por falta de un depósito.
¿Y la autogestión funciona? Los cooperativistas destacan que “no hay jefes” aunque sí “coordinadores”. Hay muchas reuniones para hablar de la empresa, pero no todos tienen el mismo interés en cogestionar. Hay cuatro categorías de trabajadores: peones comunes, peones con más práctica, oficiales y cooperativistas. Los sueldos más bajos son de US$650 y los más altos (fundamentalmente los 60 accionistas) de unos US$2.000. Aparte, hay algunos administrativos y personal técnico contratado.
¿Un modelo?
En Envidrio no hay sindicato y los trabajadores son más comprensivos en lo que se refiere a razones de lógica empresarial, problemas de competitividad y otros asuntos, según admiten los responsables.
Daniel García, uno de los coordinadores, reconoce que abrir la empresa fue “una utopía”, pero que es “más utopía” lograr el funcionamiento autogestionario. Está feliz con la planta, pero sabe que las relaciones humanas son complicadas.
¿Envidrio es un modelo para lo que quiere impulsar Mujica? En el Frente Amplio hay discrepancias en eso. En voz baja, algunos dirigentes dicen que la fábrica es una experiencia piloto del MPP, basada en una ayuda poco común y difícilmente trasladable a otros proyectos. Advierten que habrá que bajar costos salariales y que eso se produce justo cuando la cooperativa quiere engrosas sus filas con obreros que no la integran. En el parque industrial, también off the record, dicen que Envidrio tiene un padrinazgo político especial, que le permite pedirle contemplación al intendente en pago de gastos comunes u otros asuntos.
Conclusiones
La fábrica funciona (no parecía posible tiempo atrás) y produce artículos de calidad, que avalan compradores locales y del exterior. Dicen que no hay jefes, pero hay coordinadores, que en los hechos es más o menos lo mismo. La inversión fue posible por una donación “bolivariana”, basada en fundamentos políticos, no económicos. La ecuación de costos se favorece por subsidios municipales. Otras empresas no cuentan con esa mirada complaciente de las autoridades. Al no tener sindicato, las decisiones de salarios, jornada laboral y otros temas similares no encuentran resistencia ni deben pagar algún costo para tener paz gremial (y no hay gremio, aunque no todos son cooperativistas, ya que hay muchos empleados).
La esencia del proyecto, la autogestión, parece que estimula a una minoría de trabajadores, y en realidad la mayoría va a la planta, trabaja en lo que tiene indicado y luego se va para su casa, sin intención de involucrarse en la gestión.
Como caso aislado, la recuperación de unas pocas fábricas puede aparecer como una salida que reporte satisfacción al gobierno. Pero donaciones millonarias no debe haber para muchos y el banco del Estado podrá ser comprensivo con algunos cooperativistas, pero no con la mayoría.
En definitiva, las empresas autogestionadas podrán abrirse camino en casos concretos, pero por ahí no está el desarrollo económico de Uruguay que requiere otro tipo de inversiones.
Mujica cree en esto y lo va a impulsar. Pero también encuentra con esto una vía de escape a pretensiones sindicales desmedidas o reclamos imposibles de cumplir, para poder decirles a los obreros: si quieren que el patrón les pague ese sueldo reclamado, háganlo ustedes mismos, que los apoyamos para una empresa autogestionada.
Y todos saben que es más fácil criticar o reclamar, que hacerlo uno mismo.