REVISTA LATINOAMERICANA DE POLÍTICA, ECONOMÍA Y SOCIEDAD Miercoles 08 de Septiembre de 2010
     
   
  Inicio
  Perspectiva
  Quiénes somos
  Consejo editorial
  Staff
  Aliados
  Colabore con nosotros
  Edición actual
  Editorial
  En breve
  America latina
  Temas y debates
  Mundo
  Dossier
  Libros
  Ediciones anteriores
  No 23
  No 22
  No 21
  No 20
  No 19
  No 18
  No 17
  No 16
  No 15
  No 14
  No 13
  No 12
  Especial 2
  No 11
  Especial 1
  No 10
  No 9
  No 8
  No 7
  No 6
  No 5
  No 4
  No 3
  No 2
  No 1
  Temas destacados
  Eventos del mes
  Paute en Perspectiva
  Puntos de venta
  Suscríbase al boletín
  Contáctenos
  Links de interés
¡ SUSCRIBASE ! REVISTA PERSPECTIVA
Participe en el Blog de Revista Perspectiva
Perspectiva - Twitter
Perspectiva - Facebook
Edición No 23
       
     
   
EDICION No 23  
Del emprendedor al empresario  
   
<< Volver al indice  
     
 
  Relaciones entre Perú y Colombia, a paso firme
    Jorge Voto-Bernales Gatica
 

 

 

A pesar de ciertas adversidades, las institucionalidades peruana y colombiana se han fortalecido y complementado de manera singular en la región desde comienzos del nuevo siglo, y la firmeza de principios y valores democráticos, así como su concepción de seguridad, son referentes esenciales en las relaciones bilaterales y en las amplias coincidencias que Perú y Colombia exhiben en las organizaciones internacionales.

En nuestros días es común encontrar en las calles de Bogotá varios restaurantes en los que se exaltan las bondades de la comida peruana, y que han tenido gran acogida en los habitantes de la capital colombiana. Algo parecido sucede en Medellín y en Cali, lo que augura el continuo crecimiento de la presencia culinaria peruana, en expansión por las costas y por una decena de pujantes ciudades que dan testimonio del progreso descentralizado de Colombia. La gastronomía se ha convertido en la vanguardia más visible y difundida del ímpetu renovador del Perú moderno, y es fruto de una auténtica revolución gestada por jóvenes pioneros que fueron capaces de vislumbrar el inmenso potencial de una cocina con raíces multiculturales, respaldada por una gran tradición y una reserva de alimentos de riqueza y variedad incomparables. El fenómeno se ha nutrido de factores como la utilización selectiva de productos nuevos y conocidos de alta calidad, procedentes de la rica diversidad biológica de todas las regiones peruanas; de una intensiva capacitación profesional y asimilación de técnicas, aplicadas a la cocina tradicional, y de la fusión de múltiples aportes regionales y foráneos recogidos a lo largo de la historia, finalmente consolidados en sabrosas y atractivas presentaciones, producto del trabajo, la creatividad y el espíritu emprendedor.

Por otra parte, miles de esos emprendedores peruanos que han cambiado la fisonomía productiva y social de su país, visitan Colombia con una frecuencia en aumento y descubren nuevos mercados para los bienes que fabrican con talento y originalidad. Junto a ellos, grandes y medianas empresas de ambos países realizan inversiones y establecen negocios, participan en licitaciones públicas cruzando esas fronteras amigas, en un incesante intercambio que resulta de provecho y beneficio para los dos pueblos.

Turismo

No sólo de actores empresariales se han nutrido las relaciones. Paralelamente, la atmósfera de cordialidad y la difusión de los atractivos que poseen uno y otro país han despertado el interés y la curiosidad de miles de ciudadanos colombianos y peruanos, y los ha inducido a viajar al país vecino para gozar de buena hospitalidad, lugares de ensueño y distracciones colmadas de alegría y jovialidad. En el pasado año, cerca de cien mil colombianos tomaron el rumbo a una Lima siempre majestuosa y hoy vibrante, o hacia la magia de Cuzco y Machu Picchu, como destinos preferidos, y no menos de 60 mil peruanos visitaron Colombia.

Para atender la demanda en aumento, más de 45 vuelos semanales entre Lima y tres ciudades colombianas, Bogotá, Medellín y Cartagena, además de conexiones eficientes, acercan a peruanos y colombianos y aumentan el flujo turístico bilateral. Las múltiples opciones de transporte permiten colocar más fácilmente en el itinerario de los visitantes colombianos lugares como las muestras espléndidas sobre las antiguas culturas de Moche y el señorío colonial de Trujillo, el misterio de las Líneas de Nazca, la noble Arequipa y las gargantas sobrecogedoras del cañón del Colca, las alturas entrañables de Puno, con sus artesanos y sus navegantes del más alto lago de la tierra, la Amazonia interminable, con sus ríos serpenteantes, su vasta flora y fauna y sus sonidos tan indescifrables como seductores, los picos de nieves eternas de la cordillera Blanca cerca de Huaraz, las suaves dunas de las costas más áridas e inspiradoras de la región. Alrededor de dos millones de turistas de todo el mundo visitan anualmente estos y otros lugares inolvidables que la geografía y la historia han construido en el mapa del Perú.

Cultura

La presencia peruana en Colombia no se limita a la degustación gastronómica y a los miles de turistas y de empresarios peruanos, muchos de los cuales se han establecido en Bogotá, Medellín, Cali y otras ciudades tan acogedoras como lo es todo el país. La cultura, tan apreciada en Colombia que acoge importantes eventos y festivales de dimensión regional y mundial, nos ha permitido presentar en el 2009, como ejemplo destacable, al pintor peruano Fernando de Szyszlo con una exitosa muestra retrospectiva de gran calidad en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. A principios del año 2010 el Hay Festival, celebrado en Cartagena, tuvo como invitado estelar al escritor Mario Vargas Llosa, junto a grandes maestros de la pluma latinoamericanos y europeos. Bogotá recibirá en el primer semestre de 2010 a un prestigioso grupo teatral peruano, La Plaza Isil, en el marco del Festival Iberoamericano de Teatro.

Historia

Desde luego, a estas interacciones, ahora casi cotidianas, hemos llegado en tiempo relativamente reciente, tras largos períodos en que las relaciones se afirmaban más en recuerdos históricos y en recíprocas simpatías, que en intereses concretos. Historiadores e intelectuales peruanos y colombianos tuvieron la primacía de los contactos por muchos años, para mostrarnos las afinidades y vínculos que los períodos virreinal y republicano temprano habían construido entre territorios, ciudades y familias. Gracias a ellos conocemos de la importancia que Cartagena, como puerto fortificado y como lugar vital de tránsito de personas y bienes, tuvo para el poderoso Virreinato del Perú. Santo Toribio de Mogrovejo, tan honrado en el Perú, pasó una temporada en Cartagena, ciudad que le ha dedicado como tributo una hermosa iglesia que adorna su centro histórico. En el fragor de las luchas por la independencia, el cartagenero José García del Río, que había abrazado la causa rebelde, viajó al Perú para sumarse a la expedición de San Martín y se convirtió en el primer canciller de ese páis. Más adelante, don Juan Manuel Grau y Berrío, inquieto militar que había participado en la campaña de Bolívar, se aventuró al Perú en 1822, y a órdenes del general Sucre estuvo en Arequipa y en las batallas decisivas de Junín y Ayacucho. Posteriormente se afincó en Piura, donde conoció a doña Luisa Seminario del Castillo, con quien contrajo matrimonio y de esa unión nació quien habría de ser el máximo héroe peruano, ejemplo de virtudes, hombre de temple y gran caballero, don Miguel Grau Seminario. Estas historias enriquecen hasta hoy el tejido de relaciones peruano-colombianas, en la medida en que revelan pasados comunes, nos descubren a personajes que emparentaron con distinción a nuestros países, destacando las actitudes gallardas y señeras de individuos excepcionales, portadores de sangre de la Nueva Granada y que dejaron su semilla de grandeza en suelo peruano.

Los primeros pasos de un relacionamiento jurídico-económico orientado al desarrollo se dieron cuando en 1969 Perú y Colombia se convirtieron en socios fundadores del Acuerdo de Cartagena, que originó el Grupo Subregional Andino, ahora denominado Comunidad Andina. En ese marco, al principio fuertemente impregnado del dirigismo estatal y el proteccionismo que predominaba en la subregión, se fueron generando corrientes comerciales institucionalizadas al amparo del régimen de exoneración de aranceles, una experiencia que sirvió para fomentar intereses complementarios y para despertar el concepto de la competitividad facilitada por la ampliación de mercados. Más tarde, la adopción de otros acuerdos en las áreas educativa y de salud proporcionó a sus miembros un mayor sentido de pertenencia a un espacio socioeconómico y político. Con el correr de los primeros años, sin embargo, los vaivenes políticos determinaron giros en las prioridades y cambios en la composición del Grupo Andino, y se hicieron manifiestas las limitaciones de una integración sostenida entre naciones en desarrollo, en particular con el acento dirigista que la caracterizaba. Como evidencia de lo anterior, al conmemorarse 20 años de la fundación andina se pudo comprobar que los intercambios en todo el espacio interandino apenas habían superado el umbral de US$1.000 millones.

El advenimiento de la globalización a principios de los años noventa pareció abrir nuevos horizontes y señalar un derrotero de proyección compartida hacia mayores espacios económicos, habida cuenta de las oportunidades que la universalización del acceso a las tecnologías de la información brindaba para obtener mejores y más fluidas comunicaciones, para la difusión del conocimiento, y por el impacto innovador y multiplicador que representaba su introducción en los métodos de producción y comercialización de bienes y servicios.

En Perú y en Colombia se encendió la expectativa de asociar su desarrollo con los nuevos escenarios y posibilidades. Ambos se mostraron dispuestos a encarar los nuevos desafíos de la economía mundial, particularmente a partir de 1990, cuando sus políticas económicas, comerciales y de desarrollo encontraron amplios espacios de convergencia debido a la apertura integral y la adopción de los mecanismos de mercado en el Perú. Ese cambio fue no sólo un incentivo para la iniciativa empresarial privada, que comenzó a tener un registro más activo en el comercio bilateral, sino un detonante para activar mecanismos políticos bilaterales de cooperación y entendimiento, así como visitas recíprocas de las más altas autoridades. El ámbito fronterizo de la cuenca amazónica, y en especial el río Putumayo, fueron escenario de importantes proyectos binacionales de investigaciones científicas y de apoyo social a las poblaciones ribereñas. Probablemente la continuidad de ese trabajo conjunto y conocimiento compartido de la región resultó de extrema utilidad y factor de confianza cuando años más tarde los dos países tomaron la decisión política de establecer acuerdos más sensibles y profundos, para hacer frente a las amenazas del tráfico de drogas y el terrorismo. Estos son hoy temas de activa cooperación en los que las dos naciones comparten ejemplarmente la determinación de luchar contra un enemigo común.

Mercado

A pesar de ciertas adversidades, las institucionalidades peruana y colombiana se han fortalecido y complementado de manera singular en la región desde comienzos del nuevo siglo, y la firmeza de principios y valores democráticos, así como su concepción de seguridad, son referentes esenciales en las relaciones bilaterales y en las amplias coincidencias que Perú y Colombia exhiben en las organizaciones internacionales. La confianza ha tenido impacto favorable en las inversiones, que han crecido en los dos sentidos, y el comercio ha superado los US$1.500 millones, por lo que se inserta en una dinámica muy prometedora. La visión de los dos países sobre la importancia de salir a conquistar mercados para expandir la producción y acelerar el desarrollo nos ha llevado a negociar juntos los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y más recientemente con la Unión Europea, los de mayor relieve entre varios otros, por el tamaño de los mercados a los que nos permitirán acceder. Este año se concretará por fin el acuerdo pionero en la región para asociar las bolsas de valores de Bogotá y Lima, de modo que los inversionistas podrán efectuar sus adquisiciones de títulos y valores indistintamente en cualquiera de las bolsas, desde las dos capitales.

Hay una visible trayectoria en ascenso en las relaciones que cubre todos los ámbitos, acercando e integrando al Perú y a Colombia en una agenda positiva que exhibe realizaciones y promete mejores horizontes, firmemente convencidos de que transitan por una senda de amistad, progreso y bienestar.

 
Versión en PDF
REVISTA PERSPECTIVA PBX: 317 79 79 Fax: 317 79 89 Calle 70 No. 7A-29 Bogotá - Colombia
COPYRIGHT © 2009 Prohibida su reproducción total o parcial así como su traducción
INVERTIR - Perú FUNDACIÓN LIBERTAD - Argentina CIPE - Estados Unidos FUNDACIÓN MILENIO - Bolivia COSEP - Nicaragua INSTITUTO DE CIENCIA POLÍTICA HERNÁN ECHAVARRÍA OLÓZAGA - Colombia LIBERTAD Y DESARROLLO - Chile CEDICE - Venezuela IEEP - Ecuador FUNDACIÓN LIBERTAD - Panamá CADAL - Uruguay CIEN  - Guatemala ANDES LIBRES - Perú